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Bomba Estéreo trajo un ritual de baile a la Ciudad de México

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Una noche de fiesta intensa que complació a los fans

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Texto: Oswaldo Betancour. Se respiraba un ambiente tropical en el Pepsi Center desde que Girl Ultra calentó motores. El escenario estaba decorado con plantas, frutas y una iluminación templada.

En punto de las 21 horas los integrantes de Bomba Estéreo dieron inicio a su ceremonia musical. Liliana Saumet, ataviada con un abrigo esponjado y un vestido de lentejuelas, pero cual chamana en su actitud, invitó a sus seguidores a ser parte de un ritual de baile que duró dos horas.

“Nos olvidamos de afuera, el presente es lo único que importa”, rezaba la cantante y todos le hicieron caso, aunque su voz, y la música, no sonó ni de cerca tan bien como en las grabaciones del grupo, pero eso no importaba porque los cuerpos reunidos en ese punto de la colonia Nápoles sólo querían una cosa, y la obtuvieron: una fiesta en la que pudieran mover el cuerpo hasta transpirar.

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De inmediato la temperatura subió con “Caribbean power”, “Qué bonito” y “Soy yo”. Siguió el oleaje del ritmo entre temas cadenciosos y románticos con “Cadera”, “Amar así”, “Ayo” y “Somos dos”; pero de golpe llegó el despecho con “Duele” y “Algo está cambiando”.

Por momentos los sonidos de la naturaleza se hicieron presentes durante la velada, como el sonido del mar, y el cantar de las aves dio paso a “Pájaros”. “To my love” fue la más coreada, mientras que “La cumbia sicodélica” estuvo a punto de reventar la pista y los amplificadores, todo un atasque que cerró con “Fiesta”.

Para este punto, Saumet y compañía habían interactuado con la gente, bailaron con ellos y, en general, les cumplieron, más que en el terreno musical en el festivo. Tras un breve descanso, y mientras la lluvia bañaba las calles de la ciudad, el ritual estaba en su recta final, incendiando los ánimos con “Fuego” y “Cosita rica”, para culminar la noche con una meditación que dejó en paz “El alma y el cuerpo”.