Nightwish y el relato de su magica historia en la CDMX

Nightwish y el relato de su mágica historia en la CDMX

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La banda mostró ante sus fans mexicanos su madurez musical y el oscuro encanto de sus composiciones

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Redacción: Ernesto Olicón. Nightwish es, para una generación, el rito de paso hacia la escena oscura. Con Tarja Turunen, ex vocalista que dejó la banda en 2005, o incluso sin ella. Es un imán que ha atrapado a miles y los ha convertido con un sonido que alude a los cuentos de hadas, pero sin dejar de sonar pesado. Han sido 20 años de camino y, como tal, es justo y necesario celebrarlos en un ritual único.

La Arena Ciudad de México fue un marco adecuado para estos festejos, aunque el aforo le quedó un tanto grande. Sin embargo, generaciones de fieles estuvieron presentes. No importa si fueron testigos del día en que, en Guadalajara, un fan derribó a Tarja en el escenario. De su inesperado adiós en el Live ‘n Louder del Palacio de los Deportes. O si, por si acaso, apenas estás conociendo el metal de la mano de Floor, Tuomas, Emppu, Marco, Troy y Kai.

Todos tuvieron su lugar.

Eran las 7:25, varios minutos más tarde de la cita señalada. La banda pidió a sus seguidores dejar atrás la esclavitud tecnológica para este viaje en el tiempo. Pero nada impidió que los celulares se levantaran para contemplar lo imponente de Floor Jansen con los primeros acordes de Dark Chest of Wonders.

Once fue el disco que consagró a la banda fuera de los círculos underground y, como tal, era justo que siguiera en el setlist Wish I Had an Angel. De inmediato, los seguidores de antaño fueron recompensados con el crudo lamento anti bélico que significa 10th Man Down. Sí, todos tenían su sitio en este recorrido.

Come Cover Me deleitó a los asistentes, quienes pudieron ser testigos de la excelencia en la ejecución de Tuomas Holopainen en los teclados y Emppu Vuorinen en la guitarra con Gethsemane.

A Élan, uno de los primeros hits de Nightwish con la ex vocalista de After Forever, lo siguieron piezas con las que la banda se abrió camino: Sacrament of Wilderness y Deep Silent Complete. Es verdad, Jansen impone físicamente. Pero la calidez de su voz es innegable y queda demostrado que su puesto en la agrupación le pertenece con todo derecho. El sonido del conjunto está construido alrededor de su voz.

La Arena saltó y bailó con I Want My Tears Back, esto después de que sonidos etéreos como el de Dead Boy’s Poem invadieran a la multitud. La cantante holandesa se mantuvo animada, al punto de que pareció un milagro que no se quedara sin aire.

Para dar un descanso a Floor, el multi instrumentista Troy Donockey fue el responsable de dar voz a buena parte de The Carpenter. Aprovecharon la ocasión para rescatar esa atmósfera mágica y acústica con la que un puñado de muchachos en Kitee, Finlandia, se reunieron en torno a una fogata y decidieron formar una banda.

Con Kinslayer y Devil and the Deep Dark Ocean, Marco y Floor hicieron interesantes juegos en los que sus voces se combinaban para generar escenas llenas de poder. Más adelante, Nemo fue la demostración de que fue allí, con dicho tema, que la banda alcanzó una exposición masiva.

The Greatest Show on Earth, una exhibición que busca cimentar un legado, los finlandeses comenzaban su despedida. Fue con un tema especial como Ghost Love Score, una sinfonía contemporánea, que cerraron su gira.

Una noche mágica. Es verdad. Se nota que la banda ha crecido y madurado en todos los sentidos. El sonido sigue siendo único, al tiempo que no se han dormido en sus laureles y lo han complementado con la maestría de Troy.

Es imposible tenerlo todo. Sí, es un recorrido encantado por dos décadas. Pero se echaron en falta tanto temas memorables (Wishmaster, The Siren, She is my Sin) o covers con los que marcaron camino (Phantom of the Opera, Over the Hills and Faraway). Sin embargo, el relato de su cuento de hadas fue espectacular. Además, quedó manifiesto que queda mucho por delante antes del “...y vivieron felices para siempre”.