Foto: César Vicuña/Cortesía OCESA

Morrissey en el Auditorio Nacional. Un show que dividió pasiones

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El ex líder de The Smiths se mostró pasional y entregado en el primero de dos conciertos; sin embargo, no convenció a todos

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Ante los 8 mil 765 fans que casi llenaron el Auditorio Nacional (según organizadores), Morrissey fue algo que él odia... un príncipe: el príncipe de los solitarios, de los que tienen el corazón roto, de los que ven la esperanza como un punto en la penumbra.

El club de los pesimistas dio la bienvenida a su líder a las 21:05 horas del jueves 22 de noviembre con una ovación de pie, para nunca más regresar a sus asientos durante el concierto.

"Casa, casa, casa...amor, amor, amor". Esas fueron las primeras palabras que el ex líder de The Smiths emitió a su feligresía como parte del Low in High School Tour, su más reciente gira mundial.

Las miles de gargantas pasaron de gritar a corear "William, It Was Really Nothing", uno de los clásicos de su antigua agrupación, el cual abrió la presentación.

"Morrissey, Morrissey, Morrissey", clamaba la afición. Y en un acto de humildad, el cantante (quien llevaba una playera con su nombre estampado) contrarrestró la euforia al exclamar, al mismo ritmo que sus fans, "México, México, México".

Sin embargo, la llama ya se había extendido en todo el Coloso de Reforma. "I Wish You Lonely" y "Sunny" hicieron que todas las almas se unieran en canto nuevamente, para después estrujar las emociones de la audiencia con "How Soon Is Now?", una de las canciones emblemáticas de The Smiths.

Pese a que la velada no estuvo repleta de grandes éxitos, el inglés manejó su show entre temas que casi no suenan en vivo y una entrega completa hacia su público.

Su clásica postura altiva (espalda recta, mentón alzado y mirada por encima) se doblegó en repetidas ocasiones para tocar las manos de todos aquellos que se arremolinaban a los pies del escenario del Auditorio Nacional.

"Jacky's Only Happy When She's up on the Stage", rola que Morrissey interpretó en marzo en su primera aparición en televisión nacional, puso en puntos suspensivos el concierto, pues se retiró de escena con el torso desnudo luego de que se arrancara la playera, en un arrebato de pasión.

A las 22:20 horas, el oriundo de Manchester regresó para fusilar a sus fanáticos con "Everyday Is Like Sunday", uno de sus primeros hits como solista y al que le cambió algunas partes para cantarla en español.

El trance entre la gente y la estrella de la noche fue roto por un espontáneo que saltó al escenario para abrazar al músico. Éste le correspondió y la locura entre todos sus seguidores aumentó. Uno más quiso hacer lo mismo; sin embargo, fue detenido por la seguridad del lugar.

Sin más preámbulos, Morrissey se retiró a las 22:30 horas bajo la reproducción de un video y un sinfín de dudas entre el gentío. Tal vez, Steven Patrick Morrissey, de 59 años, las resuelva hoy, en su último concierto en la CDMX.