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¿Son los conciertos virtuales de paga lo mismo? No, pero son una forma de apoyar a la música

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Los shows digitales causaron controversia desde que empezó la pandemia. ¿Y si los vemos como una manera de ayudar a los que se quedaron sin trabajo?

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Estás en tu casa, te sientas en el sillón de tu sala con las personas con las que vives o te recuestas en la cama de tu cuarto. Prendes la televisión o computadora, le subes el volumen y quizá abres una cerveza, pues estás a punto de ver un concierto en vivo, en línea, porque la pandemia de covid-19 te impide asistir a uno en carne y hueso.

Los conciertos online se han vuelto sumamente populares en la época del coronavirus, pero también han sido polémicos. Mientras que muchas personas están dispuestas a verlos para apoyar a sus artistas favoritos tocar en sus casas, hay quienes se rehúsan a hacerlo debido a que aseguran a que no valen la pena.

Los conciertos online de paga son un tema todavía mucho más complicado. Aunque la mayoría ofrecen sus boletos virtuales a un precio accesible –generalmente van de los 50 a 150 pesos, dependiendo del artista y el evento—existe mucha gente que no está dispuesta a pagar por ellos, incluso si aseguran un buen audio y calidad de video (aunque, si lo piensas, sí pagan servicios de streaming como Netflix, Amazon, Spotify). Sin embargo, es una realidad que este tipo de conciertos son parte de las pocas opciones que existen actualmente para la música en vivo.

Pero, ¿cómo son para el público?
Somos seres que disfrutamos y que incluso necesitamos experimentar las cosas en persona. Nos gusta sentir la vibración del bajo, poder ver de cerca a la banda o solista que se está presentando, cantar a todo volumen junto al resto de los asistentes, bailar, llorar y apreciar todo tipo de emociones que la música en vivo genera.

Siendo muy honestos, hay momentos en los que se pueden volver hasta un poquito incómodos. Los silencios naturales entre canciones o los problemas de audio son normales en los shows, pero presenciarlos, estando en tu sillón y sin el ruido de tu alrededor, es un poco extraño.

Es por eso que, claramente jamás será lo mismo, pero pueden servir como un curita en una herida que con el tiempo sanará, un remedio que, al mismo tiempo, representa apoyo—ya sea moral o económico, para los que son de paga— a la industria musical que se ha visto tan afectada por las cancelaciones que atienden a las recomendaciones de las autoridades para evitar contagios.

¿Y para el artista?
Los músicos también se dividen en opiniones, pero la gran mayoría concuerda en que adaptarse a la situación de la mejor manera posible es lo más conveniente.

La banda mexicana Helloseahorse! fue la primera en realizar un concierto de paga en el país. Desde que inició la cuarentena, el grupo ha participado en shows en línea gratuitos, pero el pasado 16 de mayo, decidió hacer uno que ayude a solventar los gastos de sus integrantes y su equipo. “De esto vivimos (…). Al final es un trabajo lo que hacemos, queríamos dejar eso claro”, comentó en entrevista telefónica con telehit.com, quien aseguró que extrañan "tocar en vivo como si fuera un show".

Por su parte, Edgar Otero, bajista de DLD, lo ve como una opción para aportar a los que se han quedado sin trabajo; todas esas personas que se encargan de montar los conciertos y que, en estos momentos, no pueden hacerlo.

“La gente de staff, de servicio, ahorita está sin trabajo. Creo que esos conciertos se están haciendo con buena fe para apoyar a las personas. El mundo está avanzado en ese aspecto, para retroalimentarnos y ayudarnos a crecer”, señaló.

“Además, las compañías grandes que están organizando conciertos virtuales a grande escala lo están haciendo bien y al final es algo positivo, para fomentar la cultura musical y que no se pierda”, dijo el integrante de DLD, banda que recientemente participó en el festival digital gratuito Conecta , junto a Fobia, La Gusana Ciega, Kinky, Molotov, Ana Torroja, Moenia y más.

Manuel Mendoza, vocalista de Camilo Séptimo, también está a favor de ellos siempre y cuando se trate de una forma beneficiar a terceros, aquellos que solo viven de trabajar en los montajes de conciertos en vivo.

“Nosotros estamos pensando en hacerlo para recaudar dinero y dárselo a ellos, como una manera de apoyar a los que solo tienen el ingreso de ser crew de una banda. Sin embargo, cuando es para lucrar, no creo que esté bien, siento que es egoísta. Al final, nos debemos a los fans”, concluyó el intérprete.

A final de cuentas, pagar por una presentación en línea es decisión de cada quién. La mayoría de los artistas que están cobrando por shows en este formato, son aquellos que literalmente, viven casi al día y no tienen fama mundial; no son un KISS, Beyoncé o Paul McCartney, que probablemente jamás tendrán la necesidad económica de hacerlo. Además, llegará un punto en el que se volverá aburrido ver las transmisiones del 2012 (o cualquier otro año) de los shows de tus bandas favoritas en YouTube, así qué, ¿por qué no darles una oportunidad?