La elección del Youtuber Luisito Comunica como la voz de Sonic en su próxima película ha dado lugar a quejas, pero no es la única vez que hay un público descontento por el reparto o los cambios en el doblaje.

Luisito Comunica

¿Por qué cancelaron a Luisito Comunica por una foto en sus redes sociales?

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No es la primera vez que el youtuber con más de 33 millones de suscriptores da de qué hablar por sus actitudes misóginas; ya pidió disculpas

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La foto del mezcal, ¿qué fue lo que pasó?

El pasado fin de semana, Luisito Comunica fue criticado otra vez en redes sociales por una actitud que miles han calificado de machista. Y es que el influencer, que tiene 33,4 millones de seguidores en YouTube, y más de 20 millones en Instagram, publicó una foto en donde aparece sosteniendo un mezcal llamado “Tus nalguitas serán mías”, con el trasero de Ary Tenorio, su novia , de fondo.

Las alarmas se encendieron no sólo por la imagen sino por el texto que la acompaña: “avisada estás”, dice el título. La foto es problemática en muchos sentidos.

El cuerpo de su novia ¿acaso es un objeto decorativo?
Pensando con detenimiento sobre lo que vemos: en una relación de pares, que es equilibrada, ¿qué necesidad hay de tomar una foto así y no la de dos personas que planean, de frente y en consenso, disfrutar al mismo tiempo del mezcal?

Y es que sobre la imagen en cuestión una cosa resalta: Ary Tenorio no aparece ni como acompañante, ni participando de una dinámica de pares, sino como un "par de nalgas" que, podrían ser las de cualquiera, y que solo sirven como accesorio que acompaña al nombre de la polémica bebida.

Esto generó que las reacciones no se hicieran esperar, en especial las negativas.

¿Pueden tus nalgas ser de alguien más?

En un país como México, que un mezcal se llame ‘Tus nalguitas serán mías’ y que un influencer con ese nivel de alncance decida usar el cuerpo de su novia para hacerle eco al mensaje en la botella no es algo "equis", pues no sólo es evidencia de que es algo que se ha normalizado, sino que perpetúa la idea de que el hombre, gracias al alcohol, tiene derecho a la posesión sobre el cuerpo femenino o una parte de él.

La realida es que las nalguitas no le pertenecen a nadie, más que a quien las porta. No importa cuanto amor, deseo o ¿alcohol?, como sugiere el mezcal que sostiene Luisito, haya de por medio. Suponer que beber mezcal da derecho a cualquiera de poseer o adueñarse de unas nalgas que no son suyas, es falso.

Pero la foto de Luisito hace parecer que sí. Él, sin más, se declara dueño y he ahí parte del problema con la violencia sexual.

“Me avisaste” pero, ¿qué tal que yo te diga que NO?
La cuestión no termina ahí, con la foto y el texto, Luisito refuerza la idea de que ante su poder adquirido con alcohol no hay posibilidad de resistencia. Luisito no invita a su novia, le advierte, como si ella no pudiera rechazar, negarse o resistirse, a lo que le va a ocurrir. Y de un tajo perpetúa la idea de que no existe algo tal como el consentimiento.

Alcohol + nalgas = ¿violación?
Por último, Luisito pone peligrosamente en un mismo escenario el alcohol y el cuerpo hipersexualizado de una mujer, y dice implícitamente que sí o sí esas nalgas expuestas a la altura de su cara serán de él. Esto, visto así de crudo, no es más que una incitación —lamentablemente común— a la cultura de la violación, que en México implica un problema estructural grave.

*Porque ahí está el dato: en el país, cuatro de cada diez mujeres mayores de 18 años han sufrido algún tipo de violencia sexual ; el 99.7% de los casos de violencia sexual no se denuncian , y cuando se hace hasta el 100% de las veces quedan impunes.

La ecuación en este país no es compleja ni improbable: un gran número de mujeres son abusadas sexualmente en total impunidad, y el sistema que supuestamente existe para protegerlas o brindarles justicia, generalmente se vale de herramientas —incluso legales— para justificar el papel del victimario. No es gratuito que siga existiendo quien pregunta sobre por qué las víctimas no pudieron evitar el ataque, o cuestione su manera de vestir, de consumir sustancias u ose poner en duda si no fuera clara en sus deseos.

Y si aún queda duda de por qué está mal la foto de Luisito, Duncan Kennedy lo explica muy bien en su libro 'Abuso sexual y vestimenta sexy': Habría que categorizar como problema el interés de los hombres en el abuso. Y así como la moda es una de las herramientas del régimen patriarcal para el abuso sexual, el alcohol, como otra herramienta, también es consecuencia del abuso, no causa.

Respecto a Luisito Comunica, esta no es la primera vez que como personaje público se ve envuelto en alguna polémica de acoso y misoginia.

Basta recordar que ya en el pasado se le ha señalado justo por incitar a mujeres a beber con el fin de mantener relaciones sexuales; que se le ha acusado de maltratador, y que terminó su relación anterior, con Cynthia Velázquez, mejor conocida como 'La Chule' o 'Lenguas de Gato', justo cuando atravesaba una crisis mediática a partir de un escándalo por infidelidad. Eso sin contar sus polémicas por "vestirse de mujer" en tono de desprestigio, por tardar días en bajar un video que mostraba el acoso sexual de un hombre que grababa las partes íntimas de una menor , y su entrevista con un exconvicto, Rocky, que luego fue acusado de violación.

El éxito sigue…
A pesar de las críticas a Luisito, las polémicas parecen impactar poco en el contenido de sus videos de viajes, vida cotidiana o comparativas. Y contrario a lo que podría pensarse, el influencer se hace más grande, pues el morbo y el escándalo incitan a darle vistas a su canal y distintas redes, por las que los números sí le reditúan dinero .

Y el ejemplo es propicio, pues Luis ya se disculpó con su audiencia en un par de tuits donde acepta que la foto fue inapropiada. Sin embargo, esta sigue ahí, acumulando números sin advertir que hay algo malo con ella.

Lamentablemente pocas cosas son justas también en el mundo virtual, donde este dicho de la cómica australiana Hanna Gadsby se adapta como anillo al dedo: “La historia del arte occidental es la historia del hombre pintando mujeres como si fueran floreros de carne para sus flores de pene”. Y pues sí, aunque se trata de una foto, aquí no hay arte, sólo un montón de contenido machista que no deja de reflejar a las mujeres como accesorios.